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Viñedos viejos de Monastrell en el sureste español

Monastrell: la gran tinta mediterránea del sureste español

Guía completa sobre Monastrell, Mourvèdre o Mataro: origen, Jumilla, Yecla, Bullas, Alicante, Fondillón, viñas viejas, elaboración, compra, servicio y guarda.

Monastrell es una de las variedades más importantes del vino español y la gran referencia tinta de Jumilla, Yecla, Bullas y Alicante.

Su historia continúa en Francia como Mourvèdre, en Australia como Mataro y en mezclas mediterráneas de numerosos países.

Esta ficha desarrolla viñas viejas, secano, pie franco, Fondillón, Bandol, elaboración, compra, servicio y cambio climático sin recurrir a simplificaciones promocionales.

El contenido mantiene quince bloques amplios, doce preguntas frecuentes visibles y el nivel editorial más alto de la colección.

Índice de la guía

Ficha rápida de Monastrell

Aspecto Rasgo habitual
Sinónimos Mourvèdre en Francia y Mataro en Australia.
Origen España y Mediterráneo occidental.
Ciclo Brotación tardía y maduración muy tardía.
Regiones Jumilla, Yecla, Bullas, Alicante, Bandol y Australia.
Superficie 34.501 hectáreas en España a 31 de julio de 2023.
Aromas Mora, ciruela, cereza, hierbas, pimienta, regaliz y cuero.
Estructura De media y floral a plena, tánica y longeva.
Estilos Rosados, jóvenes, crianzas, mezclas, licor y Fondillón.
Servicio 14–16 °C en jóvenes; 16–18 °C en crianzas.
Maridajes Arroces, brasas, cordero, caza, guisos y quesos.

Identidad, sinonimias y lugar en el Mediterráneo

Racimos maduros de uva Monastrell
Monastrell, Mourvèdre y Mataro son nombres de la misma variedad.

Monastrell es una de las grandes variedades tintas del sureste español y una de las uvas mediterráneas más importantes del mundo.

En Francia recibe el nombre Mourvèdre y en Australia se conoce también como Mataro.

Los tres nombres corresponden a la misma variedad y deben tratarse como sinónimos.

Plantgrape sitúa su origen en España y la vincula históricamente al Mediterráneo occidental.

Su principal área española se concentra en Murcia, Alicante, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana.

Jumilla, Yecla, Bullas y Alicante constituyen sus referencias más reconocibles.

También aparece en Bandol, el sur del Ródano, Languedoc, Provenza, California, Washington, Australia y Sudáfrica.

Su fama se apoya en una brotación tardía, una maduración muy tardía y una necesidad elevada de calor.

Puede producir rosados, tintos jóvenes, vinos de crianza, mezclas mediterráneas, vinos de licor y Fondillón.

Su imagen de uva siempre potente y rústica resulta incompleta.

En parcelas altas, orientaciones frescas y elaboraciones suaves puede ofrecer perfume, tensión y una textura fina.

Su capacidad para conservar carácter en climas secos la convierte en una variedad importante frente al cambio climático.

Esa adaptación no significa inmunidad a la sequía ni ausencia de riesgos agronómicos.

Una ficha rigurosa debe separar variedad, denominación, estilo y técnica de elaboración.

Monastrell posee además un valor estratégico para el vino español porque representa una respuesta histórica a la aridez, la insolación y los suelos pobres del sureste.

Su cultivo demuestra que la adaptación climática no depende únicamente de variedades nuevas, sino también de comprender mejor materiales tradicionales.

La variedad puede producir vinos de gran volumen, pero también expresiones de parcela con una sorprendente precisión.

Su diversidad se aprecia al comparar un rosado de Yecla, un tinto de altura de Bullas, un Jumilla de viñas viejas, un Bandol y un Fondillón.

El nombre Mourvèdre no debe utilizarse para sugerir automáticamente un estilo francés más fino ni Monastrell para señalar una versión más rústica.

Las diferencias de prestigio se relacionan con historia regional, rendimientos, clasificación, elaboración y mercado.

El consumidor debería aprender a reconocer las sinonimias sin separar artificialmente una única variedad en categorías nacionales.

La identidad de Monastrell también incluye su papel en mezclas, donde puede aportar estructura sin dominar necesariamente el conjunto.

Su larga maduración convierte la parcela y el clima anual en factores especialmente visibles.

Una ficha central debe explicar tanto su grandeza potencial como sus riesgos de alcohol, sobremadurez, reducción y tanino seco.

Historia, expansión y recuperación de prestigio

Monastrell forma parte del paisaje vitícola del sureste peninsular desde hace siglos.

Su nombre aparece en fuentes históricas españolas y se difundió posteriormente por Francia y otros países mediterráneos.

La expansión pudo estar relacionada con intercambios comerciales entre puertos y regiones del Mediterráneo.

El nombre Mourvèdre se ha relacionado con Murviedro, actual Sagunto, aunque la etimología exacta necesita cautela.

Mataro se vincula tradicionalmente a la ciudad catalana de Mataró.

Estas relaciones toponímicas son plausibles, pero no deben presentarse como hechos concluyentes sin documentación suficiente.

En Jumilla y Yecla la variedad se adaptó a secanos, altitud y suelos pobres.

La filoxera llegó más tarde a algunas zonas del sureste y permitió conservar viñas viejas durante más tiempo.

Los suelos arenosos y determinadas condiciones facilitaron la supervivencia de algunas cepas francas de pie.

Durante el siglo XX se utilizó en vinos a granel, rosados, tintos robustos y mezclas de gran volumen.

Su reputación estuvo durante años asociada a potencia, alcohol y rusticidad.

La mejora del control de madurez, la reducción de rendimientos y una extracción más precisa cambiaron esa imagen.

Los vinos de viñas viejas y parcelas específicas aumentaron su reconocimiento internacional.

El Fondillón mantuvo una conexión con una tradición alicantina de enorme valor histórico.

En Francia, Bandol consolidó Mourvèdre como base de vinos de gran guarda.

En Australia, Mataro formó parte de mezclas antiguas y viñedos históricos.

Su historia moderna combina patrimonio, volumen, recuperación cualitativa y una nueva lectura de frescura mediterránea.

El comercio mediterráneo permitió que materiales vegetales y nombres circularan entre Valencia, Cataluña, Provenza y otros puertos.

Las relaciones entre Murviedro, Mataró y los nombres Mourvèdre o Mataro forman parte de una historia compleja que no puede reducirse a una sola explicación.

Durante siglos, Monastrell se utilizó en vinos destinados al consumo local, al transporte y a mezclas donde su estructura resultaba valiosa.

El clima seco del sureste permitió mantener viñedos con presiones sanitarias distintas de las regiones atlánticas.

La crisis de la filoxera modificó profundamente la viticultura, aunque algunas parcelas arenosas conservaron cepas francas de pie.

Las cooperativas fueron decisivas para dar salida a grandes volúmenes y sostener a miles de pequeños viticultores.

El pago por kilo y grado favoreció en determinados momentos rendimientos y madurez más que identidad de parcela.

La mejora tecnológica permitió controlar fermentación, extracción y crianza de una uva que podía producir vinos muy duros si se trabajaba sin precisión.

El auge de variedades internacionales desplazó parte de su protagonismo, pero también impulsó mezclas nuevas.

El reconocimiento de Jumilla, Yecla y Alicante devolvió a Monastrell un papel central.

Las viñas viejas comenzaron a valorarse por su adaptación, baja producción y capacidad para producir vinos concentrados.

El relato contemporáneo de recuperación debe reconocer que muchas de esas viñas sobrevivieron gracias a agricultores que las mantuvieron cuando no eran prestigiosas.

Bandol mostró durante décadas que Mourvèdre podía producir vinos de gran longevidad y complejidad.

Australia conservó plantaciones antiguas de Mataro que hoy forman parte de su patrimonio vitícola.

El Fondillón demuestra otra dimensión histórica: la capacidad de Monastrell sobremadurada para evolucionar durante larguísimos periodos.

Su historia no es lineal ni exclusiva de un país, sino una red mediterránea de nombres, estilos y supervivencias.

Ampelografía, brotación y ciclo vegetativo

La Denominación de Origen Protegida Jumilla describe Monastrell como una variedad de brotación tardía y maduración muy tardía.

Esta combinación reduce parte del riesgo de heladas primaverales, pero exige una estación larga y cálida.

Los racimos suelen ser medianos o grandes y de compactación media o alta.

Las bayas son pequeñas o medianas y de color azul negro.

La piel posee una resistencia suficiente para soportar calor, aunque puede sufrir deshidratación.

El vigor cambia con suelo, agua, portainjerto y carga de cosecha.

Una vegetación demasiado densa aumenta sombreado, humedad y riesgo de enfermedades.

El porte puede necesitar una conducción y una poda que faciliten ventilación.

La variedad es sensible al mildiu y presenta una sensibilidad media al oídio y a los ácaros según la información de Jumilla.

Plantgrape también advierte de su sensibilidad a determinadas enfermedades y a la falta de potasio.

La botrytis no siempre constituye su principal problema en zonas secas, pero puede aparecer en racimos compactos y campañas húmedas.

Las enfermedades de madera afectan especialmente a viñas antiguas.

La poda respetuosa y la protección de heridas ayudan a prolongar la vida de las cepas.

Los rendimientos elevados retrasan la madurez y diluyen fruta y tanino.

Una reducción extrema de racimos no garantiza equilibrio y puede elevar demasiado alcohol y concentración.

El objetivo es alcanzar madurez de piel, semilla y raspón sin perder frescura ni provocar deshidratación.

El largo ciclo convierte la elección de parcela en un factor decisivo.

La brotación tardía reduce el riesgo de heladas, aunque no lo elimina en zonas altas o campañas extremas.

La floración necesita temperaturas suficientes y puede verse afectada por viento, lluvia o calor intenso.

El cuajado irregular modifica rendimiento y tamaño de baya.

Los racimos compactos requieren ventilación para evitar problemas cuando aparecen lluvias.

La poda en vaso continúa siendo habitual en viñas viejas de secano.

El vaso protege parte de la fruta y reduce exposición directa, aunque dificulta mecanización.

La espaldera facilita manejo de follaje, tratamientos y vendimia.

No existe un sistema universalmente mejor: edad, pendiente, viento, vigor y agua condicionan la elección.

El deshojado temprano puede mejorar ventilación, pero un exceso deja las bayas expuestas a quemaduras.

El sombreado parcial resulta cada vez más importante durante olas de calor.

Una pared vegetal demasiado densa consume agua y retrasa la madurez.

El aclareo de racimos solo tiene sentido cuando mejora realmente el equilibrio.

Las cubiertas vegetales protegen suelo y biodiversidad, aunque compiten por agua.

El laboreo repetido aumenta erosión y pérdida de materia orgánica.

El potasio es especialmente relevante para maduración y equilibrio, pero su exceso también puede elevar el pH.

La fertilización debe basarse en análisis y no en aplicaciones rutinarias.

Los ácaros y el oídio pueden ganar importancia en determinadas campañas.

Las enfermedades de madera amenazan cepas viejas y necesitan una poda menos agresiva.

La selección masal conserva diversidad entre plantas adaptadas durante décadas.

Los clones certificados aportan sanidad, pero una dependencia excesiva reduce resiliencia.

El viñedo viejo no debe convertirse en una categoría decorativa: necesita mantenimiento, reposición y trazabilidad.

Secano, caliza, altitud y disponibilidad de agua

Monastrell está profundamente vinculada a secanos del sureste español.

Los suelos incluyen calizas, arenas, arcillas, gravas y materiales pedregosos.

Las calizas influyen en pH, estructura, nutrición y elección de portainjerto.

No transmiten literalmente sabor a piedra o tiza al vino.

Los suelos arenosos drenan con rapidez y pueden dificultar el desarrollo de la filoxera.

Esta circunstancia explica la presencia de algunas viñas de pie franco, aunque no todas las cepas viejas son prefiloxéricas.

Las arcillas almacenan agua y ayudan durante el verano.

Los suelos pedregosos reducen evaporación y protegen parcialmente la superficie.

La profundidad efectiva de raíces resulta fundamental en años secos.

Los suelos muy pobres limitan vigor, pero pueden provocar bloqueos si la sequía es extrema.

La altitud modera temperaturas y aumenta la diferencia entre día y noche.

Jumilla, Yecla y Bullas incluyen viñedos a cotas muy diferentes.

Las orientaciones norte y este conservan mejor frescura.

Las laderas facilitan drenaje, aunque aumentan erosión.

Las cubiertas vegetales protegen el suelo, pero necesitan un manejo adaptado al agua disponible.

La materia orgánica mejora infiltración, estructura y capacidad de retención.

El riego, donde está permitido, debe utilizarse con precisión para no diluir ni aumentar demasiado el vigor.

El cambio climático aumenta el valor de altitud, sombra, raíces profundas y suelos con reserva hídrica.

En Jumilla y Yecla son frecuentes los suelos calizos, pobres en materia orgánica y con una fuerte presencia de piedra.

Las costras calizas y horizontes compactos pueden limitar raíces si no existen grietas o profundidad suficiente.

Las arcillas profundas almacenan agua y sostienen mejor el ciclo.

Las arenas drenan con rapidez y reducen vigor, aunque sufren antes una sequía prolongada.

Los depósitos aluviales de valle ofrecen más fertilidad y un comportamiento distinto de las laderas.

Las gravas se calientan con rapidez y favorecen una maduración temprana dentro de una variedad tardía.

Las altitudes de Bullas y determinadas zonas de Jumilla aportan noches más frescas.

El contraste térmico ayuda a conservar acidez y retrasa la acumulación de azúcar.

Las orientaciones norte pueden ganar valor en un contexto de calentamiento.

Las laderas orientadas al sur maduran antes y necesitan una gestión cuidadosa de sombra.

Los suelos arenosos asociados a viñas francas deben protegerse frente a arranque y erosión.

El pie franco no garantiza calidad, pero aporta un patrimonio agronómico excepcional.

Los portainjertos modifican vigor, profundidad radicular y tolerancia a caliza.

Las raíces viejas acceden a reservas de agua más profundas, aunque también pueden sufrir bloqueo en sequías extremas.

Las lluvias torrenciales infiltran poco cuando el suelo está compactado o desnudo.

Los ribazos, cubiertas y restos de poda triturados mejoran infiltración y reducen escorrentía.

La materia orgánica es escasa en muchos secanos y su recuperación necesita tiempo.

El suelo debe entenderse como un sistema de agua, raíces, microorganismos y estructura, no como una fuente literal de aromas.

Madurez, sobremaduración y elección de cosecha

La maduración tardía exige paciencia y una vigilancia continua de la sanidad.

Vendimiar demasiado pronto conserva acidez, pero puede dejar tanino seco y aromas vegetales.

Esperar aumenta fruta, color y volumen, aunque puede elevar alcohol y reducir frescura.

La deshidratación concentra azúcar sin garantizar una madurez fenólica mejor.

El azúcar no debe utilizarse como único criterio.

El pH, la acidez, el sabor de pieles y semillas, la textura y la sanidad completan la decisión.

Las parcelas altas pueden recogerse semanas después de las zonas más cálidas.

La vendimia escalonada permite separar suelos, orientaciones y edades.

Los rosados suelen buscar una fecha más temprana para conservar fruta y acidez.

Los tintos jóvenes necesitan madurez suficiente sin exceso de alcohol.

Los vinos de guarda requieren tanino maduro y concentración.

Las uvas destinadas a Fondillón se sobremaduran en la planta bajo condiciones específicas.

La sobremaduración no equivale a podredumbre ni a una simple vendimia tardía.

Las bayas deben conservar sanidad y capacidad de fermentar de forma natural.

Las lluvias de final de campaña pueden comprometer racimos compactos.

Las cajas pequeñas reducen aplastamiento y fermentaciones prematuras.

La vendimia manual facilita selección en viñas viejas y parcelas de baja producción.

La temperatura de entrada condiciona fermentación y extracción.

El mejor momento depende del estilo y no de una cifra fija de alcohol potencial.

El seguimiento de peso de baya ayuda a distinguir maduración de simple deshidratación.

Una concentración rápida de azúcar puede producirse mientras el tanino permanece verde.

La cata de pieles y semillas resulta fundamental en una variedad estructurada.

Las semillas marrones y crujientes suelen indicar mayor madurez, aunque no son una garantía absoluta.

El raspón debe valorarse si se plantea utilizar racimo entero.

Las parcelas de secano pueden detener su actividad durante una ola de calor.

Después del bloqueo, esperar más tiempo no siempre mejora aroma ni tanino.

Los rosados requieren una selección de fecha y extracción distinta de los tintos.

Los vinos jóvenes necesitan conservar fruta y evitar un alcohol excesivo.

Las crianzas largas exigen una concentración suficiente para integrar madera.

Las parcelas de altura pueden retrasar vendimia hasta octubre en campañas frescas.

Las zonas bajas y cálidas pueden adelantarse varias semanas.

Las lluvias cercanas a cosecha obligan a priorizar sanidad.

Los racimos dañados por granizo o polilla necesitan una selección severa.

Las cajas pequeñas reducen roturas y permiten separar uva sobremadurada.

El transporte desde parcelas alejadas debe proteger la uva del calor.

La vendimia nocturna mantiene una temperatura baja, aunque dificulta parte de la selección visual.

La cosecha al amanecer combina fruta fresca y buena visibilidad.

Los lotes de Fondillón necesitan una gestión propia y no deben confundirse con una vendimia simplemente muy madura.

La trazabilidad desde la cepa hasta el depósito es esencial para vinos de parcela y viñas viejas.

Elaboración, extracción, mezclas y crianza

Monastrell admite despalillado completo, racimo entero parcial y diferentes intensidades de maceración.

El despalillado produce un perfil centrado en fruta y tanino de piel.

El racimo entero aporta perfume, frescura y estructura cuando el raspón está maduro.

Un raspón verde introduce sequedad y aromas vegetales dominantes.

Las maceraciones cortas favorecen vinos jóvenes y jugosos.

Las maceraciones largas necesitan fruta madura y un seguimiento cuidadoso.

Los remontados intensos aumentan color y tanino.

Los bazuqueos, délestages y técnicas de infusión permiten modular la extracción.

Una fermentación demasiado caliente pierde fruta y extrae taninos secos.

Las fermentaciones espontáneas aportan diversidad, aunque exigen higiene y control.

La fermentación maloláctica suaviza acidez y estabiliza el vino.

El acero inoxidable conserva fruta y permite un estilo directo.

El hormigón aporta inercia térmica y una evolución sin aroma de madera.

Las tinajas permiten una relación diferente con el oxígeno.

El recipiente no garantiza autenticidad ni calidad.

Las barricas nuevas añaden vainilla, cacao, humo y tanino.

Los fudres y barricas usadas reducen la huella aromática.

En mezclas mediterráneas, Monastrell aporta estructura, fruta negra y capacidad de guarda.

Garnacha puede añadir fruta y alcohol, Syrah color y especias, y Cinsault perfume y ligereza.

En Francia participa en mezclas con Garnacha, Syrah y Cinsault.

El reposo en botella integra fruta, tanino, alcohol y crianza.

El encubado por gravedad reduce rotura de semillas y una extracción agresiva.

Los depósitos pequeños facilitan vinificaciones parcelarias.

La maceración prefermentativa en frío puede conservar fruta, aunque exige sanidad e higiene.

Una fermentación demasiado fría retrasa levaduras y aumenta riesgos microbiológicos.

Una temperatura demasiado alta acelera extracción y pierde aromas.

Los remontados aportan oxígeno y redistribuyen temperatura.

Los bazuqueos aumentan contacto físico con los hollejos.

El délestage extrae con intensidad y debe utilizarse con cautela.

La infusión prolongada permite una extracción más suave.

El sangrado concentra la relación piel-mosto, pero puede endurecer el vino.

El vino de prensa debe catarse y mezclarse de forma selectiva.

Las fermentaciones espontáneas pueden expresar diferencias, pero necesitan control microbiológico.

La maloláctica en barrica integra crianza y vino, aunque aumenta el riesgo si no se controla.

El sulfuroso debe ajustarse al pH y a la estabilidad.

La microoxigenación puede suavizar taninos y estabilizar color, pero un exceso seca el vino.

Las barricas de tostado fuerte dominan con facilidad fruta y hierbas.

El roble de grano fino y los recipientes grandes ofrecen una evolución distinta.

Los fudres permiten una crianza más lenta y menos aromática.

Las tinajas necesitan control de porosidad, limpieza y revestimiento.

El hormigón combina estabilidad térmica y una microoxigenación moderada.

Las mezclas deben decidirse por cata y no por una receta fija GSM.

La botella necesita reposo después de la crianza para integrar alcohol, tanino y madera.

El cierre elegido condiciona la evolución y la aparición de reducción.

Perfil sensorial y evolución en copa

Copa de vino tinto elaborado con Monastrell
La fruta negra, las hierbas y el tanino cambian según origen y elaboración.

Los vinos jóvenes pueden mostrar mora, cereza negra, ciruela y arándano.

Las parcelas frescas aportan fruta roja, flores y una mayor tensión.

Las vendimias maduras muestran higo, ciruela pasa y fruta negra dulce.

Las notas florales pueden recordar a violeta, rosa seca y lavanda.

Las hierbas aparecen como laurel, tomillo, romero y monte bajo.

Las especias recuerdan a pimienta negra, clavo, regaliz y canela.

El cacao, el café, la vainilla y el humo proceden con frecuencia de la crianza.

El color suele ser rubí, púrpura o granate de intensidad media o alta.

Plantgrape señala que su potencial colorante puede ser moderado, por lo que no todos los vinos son necesariamente opacos.

El cuerpo puede ir de medio a pleno.

El tanino suele ser firme y necesita madurez para resultar equilibrado.

La acidez puede ser moderada y depende mucho de altitud y vendimia.

El alcohol se eleva con facilidad en climas cálidos.

Servir demasiado caliente acentúa pesadez y sequedad.

Los términos tierra, grafito o mineralidad son descriptores sensoriales.

No demuestran una transferencia literal del suelo.

Con la guarda aparecen cuero, tabaco, sotobosque, carne curada y especias.

Una ligera reducción puede recordar a caucho o cerilla y desaparecer con aire.

Una nota animal intensa puede señalar desviaciones microbiológicas.

El equilibrio se reconoce cuando fruta, frescura, tanino y alcohol permanecen unidos.

La mora puede aparecer fresca, madura, confitada o seca según parcela y vendimia.

La ciruela oscila entre roja, negra y pasa.

La cereza negra aporta una sensación más viva en zonas frescas.

El arándano y la grosella aparecen en perfiles menos maduros.

El higo seco es frecuente en vendimias avanzadas y vinos envejecidos.

La violeta y la lavanda surgen con extracciones suaves y parcelas frescas.

El tomillo, el romero y el laurel conectan con un perfil mediterráneo.

La pimienta negra y el clavo dependen de variedad, fermentación y crianza.

El regaliz aparece en numerosos vinos maduros.

El cacao y el café se relacionan con tostados y evolución.

El cuero y la carne curada pueden formar parte de la madurez o señalar desviaciones si dominan.

La textura tánica puede ser firme, granulosa, pulida o seca.

El tanino maduro aporta longitud sin bloquear la boca.

El tanino verde deja una sequedad vegetal difícil de integrar.

La acidez moderada puede sostener el vino si el alcohol permanece equilibrado.

Un grado elevado aumenta volumen, pero puede acortar la sensación de frescura.

El color depende de madurez, extracción, mezcla y pH.

Un vino menos oscuro puede ser más fino y persistente.

La reducción ligera puede desaparecer con aire.

Una reducción intensa puede ocultar fruta durante toda la botella.

Los mejores vinos conservan energía y no se limitan a mostrar potencia.

Con la guarda, fruta, hierbas, cuero y especias se integran en un perfil más complejo.

Estilos de vino: rosados, jóvenes, crianzas, mezclas y Fondillón

Los rosados de Monastrell pueden mostrar fruta roja, flores y una estructura superior a la de rosados muy ligeros.

Los tintos jóvenes buscan mora, cereza, especias y tanino moderado.

Las maceraciones carbónicas o semicróbicas producen estilos más frutales.

Los vinos sin madera permiten conocer la expresión directa de la variedad.

Las crianzas cortas añaden especias y una textura más redonda.

Las barricas usadas conservan mejor fruta y hierbas.

Los vinos de viñas viejas pueden ofrecer concentración y una estructura profunda.

Las parcelas altas producen estilos más tensos y frescos.

Las mezclas con Syrah aportan color, pimienta y una textura distinta.

Las mezclas con Garnacha ofrecen fruta y una madurez mediterránea.

En Bandol, Mourvèdre domina vinos tintos y rosados de gran personalidad.

En el sur del Ródano participa en mezclas junto con Garnacha y Syrah.

En Australia, Mataro aparece sola y en mezclas GSM.

Los vinos de licor utilizan técnicas y normas específicas.

Fondillón se elabora con Monastrell sobremadurada y sin adición de alcohol.

Puede mostrar una sensación seca, semidulce o dulce según el vino.

Su larga crianza desarrolla frutos secos, café, higos, cuero, especias y notas de solera.

Un joven, un Bandol y un Fondillón no deben juzgarse con los mismos criterios.

Los rosados pálidos necesitan una extracción muy breve y una vendimia orientada a frescura.

Los rosados de mayor color muestran más cuerpo y tanino.

Los tintos jóvenes pueden elaborarse mediante maceración carbónica o fermentaciones cortas.

Los estilos de infusión buscan perfume, ligereza y tanino fino.

Los vinos de viñas viejas suelen mostrar una mayor relación entre piel y mosto por el tamaño de baya.

Las parcelas altas ofrecen una lectura más fresca y especiada.

Las zonas cálidas producen fruta negra, alcohol y una textura amplia.

Las crianzas en barrica nueva necesitan una gran concentración para no quedar dominadas.

Los fudres y hormigones favorecen estilos más transparentes.

Las tinajas permiten explorar una identidad mediterránea sin aroma de madera.

Las mezclas con Garnacha suelen aumentar fruta roja y volumen.

Syrah aporta color, pimienta y una estructura diferente.

Cinsault puede reducir densidad y aumentar perfume.

Carignan o Cariñena aporta acidez y firmeza en algunas mezclas internacionales.

Bandol exige una presencia importante de Mourvèdre y produce tintos longevos y rosados estructurados.

Las mezclas GSM australianas reinterpretan Garnacha, Shiraz y Mataro en climas cálidos.

Fondillón pertenece a una categoría histórica propia y no debe compararse con un tinto seco joven.

Los vinos de licor encabezados y Fondillón siguen procesos diferentes.

La diversidad de estilos demuestra que Monastrell no puede resumirse mediante la palabra potencia.

Jumilla, Yecla, Bullas, Alicante y regiones internacionales

Paisaje de viñedos viejos de Monastrell en Jumilla
Jumilla, Yecla, Bullas y Alicante constituyen sus grandes referencias españolas.

Jumilla es la gran referencia española contemporánea de Monastrell.

La denominación se extiende por municipios de Murcia y Castilla-La Mancha.

Sus estadísticas de 2025 sitúan alrededor del 70 % del viñedo inscrito en Monastrell.

Los secanos, la altitud y los suelos pobres definen buena parte de su paisaje.

Yecla posee una identidad muy marcada por la variedad y la considera su uva emblemática y mayoritaria.

La subzona Campo Arriba está históricamente relacionada con viñedos de Monastrell.

Bullas ofrece mayor altitud, relieve y zonas más frescas.

Alicante utiliza Monastrell en tintos, rosados, vinos de licor y Fondillón.

El Vinalopó concentra una parte importante de su historia alicantina.

También aparece en Valencia y Castilla-La Mancha con distintos niveles de protagonismo.

El informe oficial de 2023 registró 34.501 hectáreas en España.

Esa cifra debe fecharse y no utilizarse como superficie permanente.

En Francia, Bandol es la referencia más prestigiosa de Mourvèdre.

Provenza, Languedoc y el sur del Ródano utilizan la variedad en mezclas y monovarietales.

En Australia, Mataro aparece en Barossa, McLaren Vale y otras zonas cálidas.

California conserva viñas históricas y nuevos proyectos mediterráneos.

Washington, Sudáfrica y otros países producen estilos propios.

La diversidad regional demuestra que Monastrell no posee un único perfil potente y cálido.

Jumilla combina altiplanos, sierras, valles y una gran extensión entre Murcia y Albacete.

Los municipios presentan diferencias de altitud y suelo que se reflejan en maduración y estilo.

Las estadísticas recientes de la denominación hablan de unas veinte mil hectáreas inscritas y un setenta por ciento aproximado de Monastrell.

Ese porcentaje debe entenderse como dato actual de la DOP y no como cifra eterna.

Yecla posee un territorio más compacto y una relación histórica muy intensa con la variedad.

Campo Arriba representa una subzona elevada y vinculada a Monastrell.

Bullas presenta relieve, altitud y una influencia más fresca dentro de Murcia.

Sus vinos pueden mostrar mayor tensión y una maduración menos cálida.

Alicante reúne Vinalopó, zonas costeras y montañas interiores.

El Fondillón se relaciona especialmente con el patrimonio de Monastrell del Vinalopó.

Valencia y Castilla-La Mancha conservan superficies y estilos diferentes.

Almansa y zonas próximas pueden utilizar Monastrell junto con Garnacha Tintorera.

Bandol se encuentra cerca del Mediterráneo, pero sus suelos, lluvias y reglamentación producen una identidad propia.

El sur del Ródano utiliza Mourvèdre como parte de mezclas donde rara vez actúa sola.

Languedoc y Provenza producen monovarietales, mezclas y rosados.

Barossa conserva viejas cepas de Mataro en mezclas y vinos varietales.

McLaren Vale combina influencia marítima, calor y una viticultura mediterránea.

California posee plantaciones antiguas y nuevos proyectos de variedades del Ródano.

Sudáfrica y Washington exploran estilos con distintos niveles de madurez.

La comparación regional ayuda a distinguir adaptación varietal de una simple receta internacional.

Diferencias con Garnacha, Syrah, Bobal y otras tintas

Garnacha madura de forma diferente y suele aportar más fruta roja y alcohol.

Syrah ofrece pimienta, color y una estructura propia.

Cinsault aporta perfume, ligereza y una piel menos estructurante.

Bobal conserva una acidez y una relación con el clima continental diferentes.

Garnacha Tintorera aporta mucho más color por su pulpa teñida.

Tempranillo madura antes y posee una relación distinta con la madera.

Cabernet Sauvignon conserva más tanino y acidez en determinados climas.

Cabernet Franc ofrece un perfil floral y herbal diferente.

Monastrell destaca por su largo ciclo, su necesidad de calor y su estructura mediterránea.

Las mezclas permiten equilibrar madurez, perfume, color y tanino.

Un monovarietal ayuda a conocer la uva, pero no es automáticamente superior.

Las comparaciones deben realizarse entre vinos de origen y elaboración semejantes.

Garnacha suele brotar antes y produce una fruta roja y un alcohol diferentes.

Syrah madura con otro calendario y muestra una pimienta más reconocible.

Cinsault posee piel más delicada y una estructura ligera.

Bobal conserva acidez con facilidad en determinados altiplanos y presenta un tanino distinto.

Garnacha Tintorera aporta color desde la pulpa y modifica profundamente las mezclas.

Tempranillo ofrece una maduración más temprana y una afinidad diferente con la madera.

Cabernet Sauvignon puede mantener más acidez y tanino en algunas regiones.

Carignan aporta firmeza, acidez y fruta oscura en mezclas mediterráneas.

Petit Verdot comparte una maduración tardía, aunque posee otra identidad aromática.

Monastrell destaca por su combinación de ciclo largo, calor, hierbas y estructura.

Una mezcla bien diseñada puede resultar más compleja que un monovarietal.

El porcentaje de cada variedad debe responder a parcela y añada, no a una fórmula comercial fija.

Las comparaciones ayudan a comprender funciones dentro de la mezcla sin establecer una jerarquía universal.

Cómo comprar y leer la etiqueta

El primer paso consiste en identificar si la etiqueta utiliza Monastrell, Mourvèdre o Mataro.

En España conviene comprobar la denominación y el origen concreto.

Jumilla, Yecla, Bullas y Alicante ofrecen estilos muy diferentes.

La añada importa porque calor, sequía y lluvias cambian mucho la madurez.

El grado alcohólico orienta sobre el peso, pero no mide calidad.

Las menciones de viña vieja necesitan una edad o información concreta.

El término pie franco debe estar respaldado por el portainjerto y la parcela.

Una cepa vieja no es automáticamente prefiloxérica.

El porcentaje de Monastrell debe consultarse en mezclas.

El tipo de recipiente ayuda a anticipar la crianza.

Una barrica nueva no garantiza mayor complejidad.

Los vinos jóvenes ofrecen una entrada accesible a la variedad.

Las parcelas altas suelen conservar una mayor frescura.

Fondillón debe estar certificado por la Denominación de Origen Alicante.

El precio refleja escasez, trabajo, crianza y demanda, pero no garantiza equilibrio.

Las tiendas deben conservar las botellas lejos de luz y calor.

En restaurante conviene preguntar por temperatura y aireación.

Una comparación útil incluye Jumilla, Yecla, Bullas, Alicante y Bandol.

Una etiqueta francesa puede utilizar Mourvèdre sin mencionar Monastrell.

En Australia puede aparecer Mataro o formar parte de una mezcla GSM.

Las siglas GSM indican Garnacha, Syrah y Mourvèdre o Mataro, pero no fijan porcentajes.

En Jumilla conviene distinguir vinos regionales, viñas viejas y parcelas cuando la bodega aporta esa información.

En Yecla, la subzona y el origen de la uva pueden ayudar a interpretar el estilo.

Bullas suele ofrecer una lectura más fresca y de mayor altitud.

Alicante necesita diferenciar tinto seco, vino de licor y Fondillón.

Fondillón debe llevar la certificación correspondiente y una información clara sobre crianza.

Las añadas cálidas pueden resultar más maduras y alcohólicas.

Las frescas ofrecen mayor tensión, pero pueden presentar tanino menos maduro.

Las menciones de cepas centenarias necesitan documentación.

El pie franco debe explicarse con claridad y no utilizarse como simple argumento comercial.

Una producción pequeña puede elevar costes, pero no garantiza calidad.

Los vinos jóvenes permiten conocer la fruta y las hierbas.

Los vinos de crianza muestran cómo evoluciona el tanino.

Comparar recipientes ayuda a distinguir acero, hormigón, tinaja y roble.

Las tiendas deben evitar luz, calor y posición vertical prolongada.

Una cata de distintas regiones resulta más útil que varias botellas de un único estilo potente.

Servicio, aireación, conservación y guarda

Los rosados y tintos jóvenes funcionan entre 14 y 16 grados.

Los vinos con crianza suelen expresarse mejor entre 16 y 18 grados.

Fondillón puede servirse entre 14 y 17 grados según estilo y edad.

Servir por encima de 18 grados acentúa alcohol y tanino.

Una copa de tinto de tamaño medio funciona con estilos jóvenes.

Los vinos de guarda agradecen una copa más amplia.

La mayoría de los jóvenes no necesita decantación.

Una aireación de treinta minutos ayuda en vinos cerrados.

Los tintos estructurados pueden beneficiarse de una hora.

Las botellas maduras deben probarse antes de airear.

El sedimento exige una apertura y un servicio cuidadosos.

Fondillón antiguo puede necesitar una copa pequeña y una aireación prudente.

Después de abrir, el vino debe cerrarse y refrigerarse.

Los jóvenes suelen mantener calidad durante dos o tres días.

Los vinos estructurados pueden evolucionar algo más.

La guarda exige temperatura estable, oscuridad y ausencia de vibraciones.

No todos los Monastrell están diseñados para una evolución larga.

Productor, añada, origen, cierre y conservación determinan la longevidad.

Los rosados pueden servirse entre 9 y 12 grados según cuerpo.

Los tintos jóvenes se benefician de un ligero enfriamiento en verano.

Una cubitera utilizada de manera intermitente evita que la botella supere los 18 grados.

Las copas demasiado pequeñas limitan perfume y evolución.

Las copas excesivamente grandes aceleran calentamiento y oxidación.

Una botella joven puede abrirse veinte o treinta minutos antes.

Los vinos reducidos necesitan aire, aunque una decantación no corrige defectos graves.

Las crianzas estructuradas pueden mejorar después de una hora.

Las botellas antiguas deben colocarse en vertical si presentan sedimento.

El descorche requiere cuidado con tapones envejecidos.

Fondillón puede servirse en copas de vino generoso o blanco pequeño.

Una temperatura demasiado alta vuelve pesado el Fondillón.

Después de abrir, un tinto debe refrigerarse y volver gradualmente a temperatura.

Los sistemas de gas inerte prolongan mejor la conservación.

Fondillón puede mantenerse más tiempo por alcohol, oxidación controlada y crianza, pero no es indestructible.

El mejor momento de consumo depende de estilo, añada, productor y conservación.

Maridajes razonados con cocina del sureste y platos intensos

Los rosados acompañan arroces, embutidos, verduras y pescados grasos.

Los tintos jóvenes funcionan con hamburguesas, carnes a la parrilla y guisos.

El cordero asado combina con fruta negra, hierbas y tanino.

El cabrito necesita vinos de cuerpo medio o alto.

El cerdo ibérico funciona con Monastrell madura y fresca.

El vacuno a la brasa requiere estructura y tanino integrado.

La caza mayor admite vinos de viñas viejas y crianza.

Los guisos de legumbres encuentran apoyo en la acidez y el cuerpo.

Los arroces de carne funcionan con estilos jóvenes o crianzas cortas.

Las verduras asadas conectan con tomillo, romero y humo.

Las setas acompañan vinos evolucionados.

Los quesos semicurados funcionan con cuerpo medio.

Los quesos curados necesitan concentración.

Fondillón puede acompañar quesos azules, frutos secos y chocolate poco dulce.

También puede funcionar con foie, guisos salados o postres de almendra.

El picante intenso aumenta la sensación alcohólica.

Las salsas muy dulces pueden volver el vino más seco.

El maridaje debe ajustarse al estilo concreto y no solo a la variedad.

El arroz con conejo y caracoles funciona con un Monastrell joven o de crianza moderada.

El arroz al horno necesita cuerpo y una acidez capaz de limpiar grasa.

Las carnes de cordero conectan con hierbas mediterráneas y tanino.

El cabrito asado admite vinos de viñas viejas.

Las costillas y carnes a la brasa funcionan con fruta negra y humo moderado.

El cerdo ibérico necesita frescura para equilibrar grasa.

El jabalí y el ciervo admiten crianzas largas.

Las legumbres con embutido combinan con tanino y cuerpo.

Las verduras asadas acompañan estilos jóvenes y especiados.

La berenjena, el pimiento y el tomate concentran sabores mediterráneos compatibles.

Las setas y la trufa funcionan con vinos maduros.

Los quesos de cabra curados admiten tanino firme.

Los quesos azules pueden acompañarse con Fondillón.

Los frutos secos, dátiles e higos conectan con su perfil evolucionado.

El chocolate negro necesita un Fondillón con dulzor suficiente y no un tinto seco.

El foie puede funcionar con Fondillón, aunque el equilibrio depende de azúcar y sal.

Los platos muy picantes aumentan la sensación alcohólica.

Las salsas dulces pueden volver un tinto seco más áspero.

Errores frecuentes y defectos que conviene reconocer

El primer error consiste en afirmar que Monastrell procede de Provenza como hecho seguro.

También debe evitarse presentar Bandol como origen de la variedad.

No todas las viñas viejas son prefiloxéricas ni de pie franco.

Una cepa centenaria necesita documentación y no debe deducirse por su aspecto.

La adaptación a sequía no significa inmunidad al estrés hídrico.

Monastrell no produce siempre vinos negros y opacos.

Plantgrape señala un potencial colorante moderado en determinados contextos.

Una alta graduación no garantiza madurez equilibrada.

El tanino firme no debe confundirse con sequedad agresiva.

Más extracción y más madera no significan mayor calidad.

Fondillón no es simplemente un vino dulce ni un vino encabezado.

La salinidad y la mineralidad son descriptores sensoriales.

El suelo no transmite literalmente sabor a tierra o grafito.

Una nota animal intensa puede ser un defecto microbiológico.

Un olor a cartón húmedo puede indicar contaminación del corcho.

Las notas de huevo o caucho pueden señalar reducción.

Una aireación breve no corrige todos los defectos.

Las cifras de superficie y guarda deben fecharse y contextualizarse.

Otro error consiste en describir la pulpa de Monastrell como coloreada.

La pulpa no es tintorera y el color procede principalmente de los hollejos.

También debe evitarse afirmar que la poda Guyot es su forma tradicional universal.

En el sureste son frecuentes las cepas en vaso y otros sistemas.

No toda Monastrell se vendimia en octubre.

La fecha cambia por altitud, clima, riego, añada y estilo.

Una botella de quince grados no es automáticamente desequilibrada, pero necesita frescura y tanino.

Un vino con poco color no tiene por qué carecer de profundidad.

El término secarral no describe técnicamente todos los viñedos.

La sequía extrema puede reducir calidad y matar cepas.

El pie franco no demuestra una edad centenaria.

Fondillón no debe confundirse con mistela ni con un vino encabezado.

Una crianza muy larga no garantiza que un Fondillón esté equilibrado.

El término reserva posee significados legales concretos y no debe utilizarse de forma genérica.

Una nota de cuero moderada puede ser evolutiva, pero una expresión animal intensa puede señalar Brettanomyces.

Las cifras de superficie mundial necesitan fuentes y fecha.

Una recomendación de decantación de dos horas no sirve para todas las botellas.

Las afirmaciones promocionales deben distinguirse de los datos técnicos.

Cambio climático, conservación y sostenibilidad

Monastrell posee un largo ciclo y una adaptación valiosa a climas cálidos.

Esa ventaja puede aumentar su interés en regiones que buscan variedades resistentes al calor.

El calentamiento extremo también puede provocar sobremadurez y pérdida de acidez.

Las olas de calor aumentan deshidratación y quemaduras.

Las parcelas altas y orientaciones frescas ganan importancia.

Los suelos profundos y con materia orgánica resisten mejor la sequía.

Las cubiertas vegetales reducen erosión, aunque compiten por agua.

El manejo de sombra puede proteger los racimos.

Los portainjertos tolerantes a sequía pueden ayudar en nuevas plantaciones.

La selección masal conserva diversidad dentro de viñas antiguas.

Los clones certificados aportan sanidad y regularidad.

Una dependencia excesiva de pocos clones reduce resiliencia.

Las viñas de pie franco necesitan protección frente a arranque y abandono.

Los episodios torrenciales exigen cubiertas, ribazos y drenajes.

Los incendios amenazan viñedos próximos a monte.

Las botellas más ligeras reducen parte de la huella de transporte.

La sostenibilidad incluye salarios, seguridad y rentabilidad.

Las denominaciones pueden reforzar el valor mediante origen, viñas viejas y transparencia.

La restauración del sureste puede ayudar con cartas de vino locales.

El futuro de Monastrell depende de conservar frescura, diversidad y viñedos vivos.

El valor climático de Monastrell no debe convertirse en una excusa para plantarla en cualquier lugar cálido.

Su ciclo muy largo necesita una estación suficiente, pero también agua y noches capaces de conservar equilibrio.

Las regiones tradicionales pueden perder acidez si las vendimias se retrasan demasiado.

Las parcelas más altas ganarán interés, aunque su disponibilidad es limitada.

Las orientaciones norte y este pueden proteger la fruta.

Las podas tardías ayudan a retrasar parte del ciclo.

El manejo de sombra reduce quemaduras y deshidratación.

Los portainjertos resistentes a sequía pueden ampliar la profundidad radicular.

La recuperación de materia orgánica mejora infiltración y retención de agua.

Las cubiertas temporales pueden proteger el suelo sin competir durante todo el verano.

Los episodios de lluvia intensa necesitan estructuras de drenaje y vegetación.

Las viñas viejas de secano son vulnerables al abandono por sus bajos rendimientos.

Los contratos estables y precios superiores ayudan a conservarlas.

Los bancos de germoplasma deben preservar diversidad de Monastrell.

La selección masal permite identificar materiales de ciclo, racimo y acidez diferentes.

Los viveros necesitan sanidad y diversidad.

Las bodegas pueden reducir peso de botella y consumo energético.

El enoturismo de Jumilla, Yecla, Bullas y Alicante puede generar valor si respeta la actividad agrícola.

La restauración local puede reforzar vinos de origen y Fondillón.

El futuro depende de mantener viñas vivas, agricultores remunerados y vinos menos uniformes.

Preguntas frecuentes sobre Monastrell

Estas preguntas reúnen dudas reales sobre identidad, Jumilla, Yecla, Fondillón, elaboración, compra, servicio, guarda y maridajes. Las respuestas visibles son las mismas utilizadas en el schema FAQPage.

¿Monastrell, Mourvèdre y Mataro son la misma variedad?

Sí. Monastrell es el nombre principal utilizado en España, Mourvèdre es la denominación habitual en Francia y Mataro aparece en Australia y otros países.

Las diferencias de estilo proceden del clima, el suelo, la edad del viñedo, el rendimiento y la elaboración, no del nombre empleado.

Para búsquedas e índices conviene tratar los tres nombres como sinónimos de una única variedad.

¿Cuál es el origen de la Monastrell?

Monastrell está históricamente vinculada al sureste de España y al arco mediterráneo occidental.

Plantgrape sitúa el origen de Mourvèdre en España, aunque la historia exacta de su difusión entre la Península Ibérica y Francia debe explicarse con cautela.

No es correcto presentarla como una variedad originaria de Provenza sin matices.

¿Por qué es tan importante en Jumilla?

Monastrell es la variedad principal de la Denominación de Origen Protegida Jumilla.

Las estadísticas de la propia denominación indican que representa aproximadamente el 70 % del viñedo inscrito en 2025.

El clima seco, los suelos pobres, la altitud y la presencia de viñas viejas permiten producir rosados, tintos jóvenes, crianzas y vinos de parcela.

¿Qué importancia tiene en Yecla?

Monastrell es la variedad emblemática y mayoritaria de Yecla, hasta el punto de haber definido históricamente buena parte de su paisaje vitícola.

La denominación produce vinos tintos y rosados basados en Monastrell sola o mezclada con otras variedades autorizadas.

La subzona Campo Arriba está especialmente vinculada a la variedad.

¿Qué es el Fondillón de Alicante?

Fondillón es un vino histórico protegido por la Denominación de Origen Alicante y elaborado con Monastrell sobremadurada.

Se obtiene sin encabezado alcohólico: el alcohol procede de la fermentación natural de los azúcares de la uva.

Puede resultar seco, semidulce o mostrar una sensación dulce según elaboración y evolución, por lo que no debe reducirse a la categoría de vino dulce.

¿A qué sabe un vino de Monastrell?

Puede mostrar mora, ciruela, cereza negra, arándano, higo, pimienta, laurel, tomillo, regaliz, cacao y cuero.

En zonas frescas aparecen fruta roja, flores y una estructura más tensa.

En climas cálidos y vendimias maduras predominan fruta negra, especias, alcohol y una textura más amplia.

¿Es siempre una variedad muy tánica?

No. Puede producir vinos firmes y estructurados, pero la textura cambia con la madurez, el rendimiento, la extracción y la crianza.

Las maceraciones suaves y los recipientes grandes permiten vinos más fluidos y perfumados.

Una vendimia temprana o una extracción excesiva puede producir taninos secos y duros.

¿Tolera bien la sequía?

Monastrell está bien adaptada a climas secos y cálidos, pero no es inmune al estrés hídrico.

Una sequía extrema reduce crecimiento, tamaño de baya y maduración y puede provocar bloqueo y deshidratación.

Los suelos profundos, las raíces viejas, la materia orgánica y una carga equilibrada ayudan a sostener la planta.

¿Puede elaborarse con racimo entero?

Sí. El racimo entero puede aportar perfume, frescura y estructura cuando el raspón está suficientemente maduro.

Un raspón verde introduce sequedad, amargor y notas vegetales dominantes.

La proporción adecuada depende de parcela, añada y estilo.

¿Puede envejecer bien?

Sí. Los mejores Monastrell de viñas viejas, parcelas frescas y crianza equilibrada pueden evolucionar durante muchos años.

Con la guarda aparecen cuero, tabaco, sotobosque, higos secos, especias y notas balsámicas.

No todos los vinos están diseñados para una larga evolución y los jóvenes suelen disfrutarse durante sus primeros años.

¿A qué temperatura debe servirse?

Los estilos jóvenes funcionan entre 14 y 16 grados.

Los vinos de crianza suelen expresarse mejor entre 16 y 18 grados.

Servir demasiado caliente acentúa alcohol y sequedad, mientras un ligero enfriamiento ayuda a conservar fruta y frescura.

¿Con qué platos combina mejor?

Los jóvenes acompañan embutidos, arroces, carnes a la parrilla, verduras asadas y guisos.

Las versiones estructuradas funcionan con cordero, cabrito, vacuno, caza, setas y quesos curados.

Fondillón admite maridajes específicos con quesos azules, frutos secos, postres moderados y platos salados de gran intensidad.

Variedades y guías relacionadas

Garnacha Tintorera

Tinta de pulpa coloreada frecuente en el sureste y compañera de Monastrell en algunas mezclas.

Syrah

Variedad mediterránea utilizada con Monastrell en mezclas de Jumilla, Yecla y otras regiones.

Garnacha

Compañera histórica de Mourvèdre en mezclas del sur del Ródano y del Mediterráneo.

Cinsault

Tinta mediterránea que aporta perfume y ligereza en mezclas con Mourvèdre.

Bobal

Gran tinta del este peninsular, útil para comparar adaptación al clima continental mediterráneo.

Zonas vitivinícolas de Murcia

Guía para situar Jumilla, Yecla y Bullas.

Fuentes y criterios de elaboración

Esta ficha se ha elaborado con documentación de Plantgrape, el Ministerio de Agricultura y los consejos reguladores de Jumilla y Alicante.

Las cifras de superficie se presentan con fecha porque cambian entre campañas. El dato de 34.501 hectáreas corresponde al 31 de julio de 2023.

Las descripciones sensoriales se presentan como tendencias condicionadas por parcela, madurez, rendimiento, extracción, mezcla, crianza y conservación.