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Fabada Asturiana

🥦 Fabada Asturiana

La fabada se construye con fabes enteras y mantecosas, caldo ligado y compango cocido sin un hervor que rompa la legumbre o deshaga la morcilla.

Una buena fabada no se espesa triturando fabes ni se remueve con cuchara: el caldo liga por el almidón liberado durante una cocción muy tranquila y por el vaivén ocasional de la olla.

El compango aporta sal, humo y grasa en momentos distintos. Lacón y tocino toleran la cocción larga; una morcilla delicada puede incorporarse más tarde o cocerse protegida para que no se abra y enturbie el guiso.

  • ⏱️ Tiempo: 3-4 horas, más remojo y desalado
  • 🔥 Dificultad: Media
  • 🍽️ Raciones: 6-8 personas
  • 🕰️ Reposo: mínimo 30 minutos

En esta receta

🧂 Ingredientes

  • 500 g de fabes de la Granja
  • 250 g de lacón asturiano
  • 150 g de chorizo asturiano para cocinar
  • 150 g de morcilla asturiana para cocinar
  • 100 g de tocino o panceta fresca
  • Unas hebras de azafrán
  • Agua de baja mineralización, si la del grifo es dura
  • Sal, solo para el ajuste final
Ingredientes para fabada asturiana

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🔪 Preparación previa

Remoja fabes y desala el lacón por separado. Usa una olla ancha, agua de baja mineralización si la local es dura y espacio para que la legumbre no quede comprimida.

Remoja las fabes 10-12 horas en agua abundante y desala el lacón aparte según su curación. Elige una olla ancha donde queden cubiertas dos dedos y dispón agua caliente para corregir el nivel sin agitar.

👨‍🍳 Elaboración paso a paso

Arranca en frío, espuma con suavidad y baja el fuego en cuanto aparezca el hervor. A partir de ahí el líquido apenas debe temblar; la edad de la faba manda más que un tiempo fijo.

  1. Remojar las fabes

    Cubre las fabes con abundante agua durante 10-12 horas y descarta los granos dañados. Si el agua local es muy dura, utiliza una de baja mineralización tanto aquí como en la cocción.

  2. Desalar el lacón

    Remójalo por separado el tiempo que exija su curación, normalmente 12-24 horas, con uno o varios cambios de agua. Prueba un recorte cocido si dudas: una vez dentro, su sal pasará al guiso.

  3. Arrancar la cocción en frío

    Escurre las fabes y colócalas con lacón, chorizo y tocino en una olla ancha. Cubre dos dedos con agua fría; si la morcilla tiene tripa delicada, resérvala para la última hora.

  4. Controlar el primer hervor

    Lleva al hervor, espuma sin remover y baja de inmediato hasta que el líquido apenas tiemble. Un chorrito de agua puede frenar un hervor que se acelera, pero no es necesario repetirlo como un ritual si la temperatura ya está estable.

  5. Cocer sin agitar

    Mantén de 2 a 3 horas a fuego muy suave. Repón con agua caliente si baja el nivel y mueve la olla por las asas; empieza a probar antes de que las pieles se abran. Incorpora la morcilla reservada durante la última hora.

  6. Incorporar el azafrán

    Tuesta las hebras apenas unos segundos, deslíelas en caldo caliente y añádelas durante la última media hora. Así conservan aroma y se reparten sin remover las fabes.

  7. Retirar y cortar el compango

    Cuando varias fabes estén mantecosas, saca lacón, chorizo, morcilla y tocino con espumadera. Deja que se asienten unos minutos y corta con cuchillo afilado para no romper la morcilla.

  8. Reposar, desgrasar y sazonar

    Deja la fabada al menos 30 minutos. Retira solo el exceso de grasa de la superficie, comprueba el cuerpo del caldo ya templado y ajusta la sal al final.

👀 Cómo reconocer el punto correcto

La faba conserva la piel, se funde al presionarla y el caldo queda untuoso sin puré añadido. El compango está tierno y la grasa no domina la superficie.

Tras media hora de reposo, la faba mantiene la piel pero se funde al presionarla con la lengua. El caldo es untuoso, no harinoso, y una fina grasa aromática puede retirarse sin dejar la superficie aceitosa.

💡 Claves que cambian el resultado

Fuego casi inmóvil

Un borbotón fuerte golpea las fabes y abre la morcilla. Ajusta el quemador para ver solo alguna burbuja y gira la olla con movimientos cortos.

Agua compatible

Un agua dura puede prolongar mucho la cocción. Si suele dejar depósitos de cal, usa una de baja mineralización tanto para el remojo como para la olla.

Compango vigilado

Pincha el chorizo solo si se busca que ceda más grasa; la morcilla no se pincha. Si su tripa es frágil, añádela en la última hora.

Sal al final

Lacón, tocino y embutidos sazonan mientras cuecen. Prueba caldo y una faba cuando todo esté tierno, nunca al principio.

⚠️ Errores frecuentes y cómo corregirlos

Fabes duras después de horas

Comprueba que el hervor sea real aunque suave y añade agua caliente de baja mineralización. Una legumbre muy vieja puede no ablandarse de forma uniforme; no intentes compensarla con bicarbonato en una fabada ya avanzada.

Muchas pieles sueltas

La ebullición o el movimiento fueron excesivos. Detén la cuchara, baja el fuego y mueve solo la olla; no hay forma de pegar una piel, pero sí de evitar más roturas.

Caldo graso

Retira con una cuchara la grasa de la superficie durante el reposo, cuando se concentra. No elimines toda: una pequeña cantidad transporta el aroma del compango.

Morcilla rota

Retira los trozos con cuidado y cuela solo la zona afectada si hay mucha tripa. Sirve la morcilla aparte y evita seguir removiendo el caldo oscuro.

🔄 Variantes y sustituciones con sentido

Compango aparte

Puede cocerse en una cazuela separada y añadir parte de su caldo desgrasado. Se controla mejor la grasa, aunque se pierde algo de integración tradicional.

Fabada más suave

Reduce tocino y chorizo, pero conserva algún elemento ahumado. Sustituir todo por más sal no reproduce la profundidad del conjunto.

Con faba distinta

Una buena alubia blanca puede dar un guiso excelente, pero no se debe prometer el mismo tiempo ni la misma piel que una faba de la Granja.

🍽️ Cómo servir y acompañar

Sirve en platos hondos calientes y presenta el compango troceado en una fuente o repartido con proporción. Un entrante fresco y un postre ligero equilibran mejor el menú que añadir guarniciones al plato.

❄️ Conservación y preparación anticipada

Está especialmente buena al día siguiente. Enfría primero la olla en un baño de agua fría o reparte en recipientes poco profundos; recalienta muy despacio y sin cuchara.

Conserva dos o tres días refrigerada. También congela bien en porciones, preferiblemente con las fabes cubiertas por caldo y el compango separado para que no se deshaga al descongelar.

⚖️ Orientación nutricional

Es un plato completo y energético por la combinación de legumbre y compango. La cantidad de embutido por persona y la grasa que se retire importan más que reducir unas pocas fabes de la ración.

✨ Resultado final

Fabada Asturiana listo para servir

La faba conserva la piel, se funde al presionarla y el caldo queda untuoso sin puré añadido. El compango está tierno y la grasa no domina la superficie. Tras media hora de reposo, la faba mantiene la piel pero se funde al presionarla con la lengua. El caldo es untuoso, no harinoso, y una fina grasa aromática puede retirarse sin dejar la superficie aceitosa.

❓ Preguntas frecuentes

¿Cómo se reconoce el punto correcto de fabada asturiana?

La faba conserva la piel, se funde al presionarla y el caldo queda untuoso sin puré añadido. El compango está tierno y la grasa no domina la superficie. Tras media hora de reposo, la faba mantiene la piel pero se funde al presionarla con la lengua. El caldo es untuoso, no harinoso, y una fina grasa aromática puede retirarse sin dejar la superficie aceitosa.

¿Puedo preparar fabada asturiana con antelación?

Está especialmente buena al día siguiente. Enfría primero la olla en un baño de agua fría o reparte en recipientes poco profundos; recalienta muy despacio y sin cuchara.

¿Cómo corrijo fabes duras después de horas?

Comprueba que el hervor sea real aunque suave y añade agua caliente de baja mineralización. Una legumbre muy vieja puede no ablandarse de forma uniforme; no intentes compensarla con bicarbonato en una fabada ya avanzada.

¿Cómo preparo la variante compango aparte?

Puede cocerse en una cazuela separada y añadir parte de su caldo desgrasado. Se controla mejor la grasa, aunque se pierde algo de integración tradicional.

¿Puedo duplicar las cantidades?

Al duplicar, reparte entre dos ollas anchas. Una olla excesivamente profunda comprime las fabes inferiores y dificulta calentar el centro sin hacer hervir los bordes.

¿Cómo conviene servir esta receta?

Sirve en platos hondos calientes y presenta el compango troceado en una fuente o repartido con proporción. Un entrante fresco y un postre ligero equilibran mejor el menú que añadir guarniciones al plato.

¿Cómo se guardan y recalientan las sobras?

Conserva dos o tres días refrigerada. También congela bien en porciones, preferiblemente con las fabes cubiertas por caldo y el compango separado para que no se deshaga al descongelar.

¿Es obligatorio “asustar” las fabes con agua fría?

No es un gesto mágico: sirve para frenar un hervor que se ha acelerado y reponer líquido. Si la temperatura se mantiene estable, basta con añadir pequeñas cantidades de agua cuando sea necesario y evitar cambios bruscos repetidos.