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Tapas: Variedades

Variedades


La variedad de tapas es grande y dependerá en gran medida de la región culinaria española donde se encuentre el comensal. No existe ningún precepto que mencione nada acerca de cual debe ser el tamaño de la tapa, pero en la mayoría de los casos alcanza unos cuantos bocados.

Las recetas de las tapas difieren según los gustos y tradiciones gastronómicas de cada región. Con el devenir de los tiempos empezaron a ser más elaboradas y aparecieron los fritos los guisados y las salsas. Las tapas se han sofisticado tanto que incluso pueden sustituir una comida completa.

Además de estas características regionales existen otras categorías como pueden ser: las tapas que se sirven frías y las que se sirven calientes.

Como se ha mencionado antes las “tapaderas” de la jarra de vino medieval fueron las rodajas de chorizo o de lomo embutido, las lonchas de queso o de jamón curado, y por consiguiente se consideran las tapas originarias. A estas se le unieron las aceitunas en sus múltiples variantes y los frutos secos. A partir de estos ingredientes seculares, el recetario del tapeo abarca toda clase de alimentos: la carne, el pescado, las verduras, los huevos y cualquier otro producto pueden formar parte del mundo de la tapa.

A estos tentempiés tradicionales hoy hay que añadir las nuevas tapas surgidas, alguna de recetas que hasta ahora se reservaban solamente a mesa con cubierto y mantel, como la paella o las patatas guisadas con carne; y otras, de recetarios foráneos que han acabado incorporándose al tapeo español, como los canapés de pescados ahumados, patés o caviar, los rollos chinos rellenos de verdura, los pescados ahumados nórdicos, las salchichas alemanas, los quesos fundidos suizos y franceses y los pasteles o patés de Centroeuropa.

Pero sin duda el aspecto más singular del tapeo reside en su carácter colectivo, y en el hecho de que los comensales asumen la verticalidad en este miniágape al que se quiere dar, paradójicamente, una informalidad ritual.

La elegancia del tapeo, la estética del rito, reside en una especie de demostración de indiferencia hacia la mesa y la silla, y hacia la propia comida que, aunque delicada y sabrosa, se toma de pie y en proporciones mínimas, rechazándose para esta ocasión el verbo "comer" para utilizar el de "picar" que pertenece al mundo de los pájaros.

Se da prioridad en el tapeo al discurso y al gesto. No cabe la demostración de glotonería ni la de materialidad. El arte de comer de pie tiene apariencias casi sacramentales.

Las tapas son una parte muy característica de la culinaria española que parecía intransferible o inexportable a otras culturas, pero que se ha hecho popular en todo el mundo.

!Como no! El tapeo sería sin duda alguna la mejor fórmula de „fast food" si no requiriera pausa y tiempo para practicar con española elegancia el arte de comer de pie.