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Tapas: Etimolgía e historia

Etimología


Una explicación comúnmente citada es que se ponía ya sea pan u otro comestible, generalmente, jamón o queso, sobre la parte superior de una copa para protegerlo de las moscas, mosquitos y polvo; en algún momento se convirtió en un hábito que hizo que esta "cubierta" se convirtiera en una merienda.

También se suele decir que, dado que se solía estar de pie mientras se come una tapa en los bares tradicionales españoles, tenían que colocar sus tapas en la parte superior de sus vasos de bebidas para comer.

Algunos creen que el nombre se originó alrededor del siglo XVI cuando los taberneros y posaderos de Castilla-La Mancha observaron que el fuerte sabor y olor del queso curado puede ayudar a disfrazar el vino malo, por lo tanto empezaron a tapa las vasijas en que servían el vino para enmascarar su olor y por eso comenzaron a ofrecer queso gratis al servir vino barato.

Historia

La tapa tal y como se entiende hoy en día nace en una época moderna después del periodo de escasez provocado durante la guerra civil española, aunque cabe pensar que esta es una costumbre antigua en España consistente en alimentarse de pequeños bocados con los que eliminar el hambre. La tapa va evolucionando desde una forma de aperitivo más básico, hasta una forma particular de entender el arte de cocinar como lo es en la actualidad. Fijar su origen en la historia de la cocina española es complicado, debido a que a cambiado su concepto a través de los diversos periodos de la historia. Es muy posible que la tapa naciese con la aparición de los bares que las empezaron a servir como cortesía a los clientes para que con su punto de sal incitasen al consumo. El folclore que rodea está costumbre nos informa acerca de su origen con varias y diferentes historias que solo se asientan en una tradición puramente oral.

Una de ellas afirma que su origen se remite a una disposición del rey Alfonso X "El Sabio". Se dice que debido a una enfermedad que padeció, su médico le prescribió tomar algunos sorbos de vino, y para evitar los efectos del alcohol en ayunas, tomaba pequeños bocados entre horas acompañando a la bebida. Tras restablecerse dispuso que en los mesones castellanos no podía servirse vino si no era acompañado con algo de comida, con el fin de que el vino no se subiera a la cabeza, ya que en aquella época, la gente tenia pocos recursos económicos para pagarse una comida. Este trozo de comida, se solía colocado sobre la boca de la jarra o el vaso de vino (de ahí su nombre). Aquellas "tapas" consistían generalmente en un trozo de jamón, rodajas de chorizo, de embutido o en un buen pedazo de queso.

Otra leyenda cuenta que, durante el reinado de los Reyes Católicos, debido al aumento de los incidentes causados por los carreteros a la salida de las tabernas a causa de la gran cantidad de cerveza y vino ingeridos, se obligó a los taberneros a servir la copa de vino o la jarra de cerveza con una tapa. Esta consistía en un plato con algo de comida fría, ya fuera jamón, queso, o lo que tuviera a mano el tabernero. Los clientes debían primero acabar con la comida para poder quitar la tapa y así beberse el vino o la cerveza. Con esta medida se pretendía acabar con los incidentes de los carreteros, procurando que éstos salieran de las tabernas lo menos ebrios posibles.

Una tercera historia popular, dice que el sobrenombre de "tapa" surgió cuando los Reyes Católicos, yendo de visita a Cádiz pararon en el camino desde la Isla de León (hoy en día San Fernando). En la taberna en la que pararon, había un número exagerado de moscas. Por este motivo, Fernando II de Aragón pidió que, mediante una loncha de algún embutido que tuviese el tabernero, se tapase su vaso de vino. Así lo hizo el tabernero, cubriendo el vaso del monarca con una loncha de salami con estas palabras: "Aquí tiene su tapa, majestad". Esto se convirtió en poco tiempo en una costumbre en las tabernas españolas, sobretodo en verano, ya que el clima cálido propiciaba la aparición de moscas en una época en la que la higiene era deficiente.

Hay quien asegura que la historia de la tapa surgió a raíz de la siguiente anécdota: El Rey Alfonso XIII estaba realizando una visita oficial a la provincia de Cádiz y al pasar por el Ventorrillo del Chato (venta que aún hoy existe, situada cerca de la playa) se paró para descansar un rato. El Rey pidió una copa de Jerez, pero en ese momento una corriente de aire entró en la Venta y, para que el vino no se llenara de arena de la playa el camarero tuvo la feliz idea de colocar una loncha de jamón en el catavinos real. El Rey preguntó por qué ponían esa loncha de jamón sobre la copa, y el camarero disculpándose le dijo que colocó así la "tapa" para evitar que el vino se estropease con la arena. Al Rey le gustó la idea, se comió la tapa, se bebió el vino, y pidió que le sirvieran otro, pero con "otra tapa igual". Al ver esto, todos los miembros de la Corte que le acompañaban pidieron lo mismo. Como podemos observar, es más o menos la misma historia pero con otro protagonista.

Una nueva historia, tambien va de reyes: Dicen que el origen de las tapas es muy probable que sea debido a Felipe III (1578-1621 y reinó desde 1598 hasta su muerte), que aprobó una ley, en un esfuerzo por frenar el comportamiento ebrio y escandaloso, sobre todo entre los soldados y marineros. La ley establecía que cuando uno pedía una bebida, el camarero tenía que colocar sobre la boca de la jarra o el vaso una cubierta o tapa que contenía una cierta cantidad de comida como parte de la compra de la bebida. La esperanza es que la comida haría retardar y disminuir los efectos del alcohol, y llenar el estómago para evitar el exceso bebida.